Estevão ya ha pasado por muchas dificultades, lo que lo convirtió en alguien que evita incomodar a los demás y rara vez hace peticiones. Sus mentores, Carlo y James, siempre pensaron que era "bien educado" en exceso, llegando a una obediencia desmesurada. Solían aconsejarle: —No seas tan reservado. Los asistentes reciben un pago para servir a los artistas. Puedes ser amable, pero no trates a tu asistente como a una estatua de Buda, o terminarás sirviéndole a él en vez de ser servido.Lorena, animándolo, dijo: —¿Por qué no intentarlo? ¿Cómo sabrás si tienen malas intenciones si no dices nada?Sin otra opción, Estevão se tragó el orgullo y llamó a su asistente. Para su sorpresa, la petición fue aceptada de inmediato, dejándolo atónito. Bento y Lorena intercambiaron miradas; para ellos, Estevão no actuaba como una celebridad, sino como un trabajador común que trataba a su propia familia como a la realeza.—Estevão, ¿ser una celebridad es tan miserable hoy en día? —preguntó Bento.—Herman
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