Después de regresar a casa con los niños, Luana aún se sentía perturbada. Durante el tiempo que estuvo atrapada en el hotel, intentó mantener la calma, convenciéndose de que Alessandro no llegaría a hacerle daño físico. Sin embargo, al descubrir que sus tres hijos también habían estado en el lugar y que Matteo se había arriesgado para distraer a los guardias, su corazón se disparó de puro terror.¡Dios mío!, pensaba, con las manos temblorosas. ¿Cómo habían ido a parar sus tesoros a un lugar tan peligroso? ¿Y si alguien los hubiera reconocido? La posibilidad de que Alessandro descubriera la existencia de sus herederos la aterrorizaba.Los tres niños, por otro lado, irradiaban alegría. Para ellos, la misión había sido un éxito absoluto: ¡habían rescatado a mamá!Sin embargo, Luana no pretendía dejarlo pasar por alto. Con una expresión severa, los reunió en la sala:— Lucca, Matteo, Isabella... ¿están buscando problemas? ¿Cómo pudieron ir a un lugar como ese? ¿Y si los hubieran atrapado?
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