De repente, la atención de Lucca fue captada por la enorme pantalla publicitaria del centro comercial que se encontraba no muy lejos de allí, y se detuvo en seco.Matteo y Mia no esperaban que frenara tan bruscamente y, antes de darse cuenta, ambos chocaron contra él como fichas de dominó.—Hermano Lucca, ¿por qué te detuviste de repente? —se quejó Matteo mientras se frotaba la nariz, dolorida por el golpe.Sin embargo, enseguida su atención también fue absorbida por las imágenes que aparecían en la gran pantalla.Luana notó que los niños ya no la seguían.Los tres permanecían inmóviles, como si estuvieran hechizados.—Lucca, ¿qué les pasa...? —preguntó confundida.—Mamá, mira, es esa mujer mala —dijo Mia señalando la pantalla, con los ojos brillando por una mezcla de emociones.¡Qué mala suerte encontrarse con aquella mujer perversa en un lugar como ese!Cada vez que Camila aparecía en el cine o en televisión, Mia sentía un profundo rechazo.Luana levantó la vista.Al principio pensó
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