— Alessandro...Camila llamó, viéndolo mirar fijamente hacia donde Luana había ido. Sentía una inseguridad creciente e intentaba, a toda costa, parecer vulnerable.— Pareces distraído. ¿Pasó algo?Alessandro desvió la mirada, impaciente. La suave melancolía de Camila, que antes lo tranquilizaba, ahora le resultaba sofocante.— Ve a reunirte con tus amigos, Camila. Tengo negocios que tratar con algunos socios ahora — dijo, dejándola atrás sin esperar respuesta.Camila apretó los labios, sintiendo arder el pecho. Desde que Luana había reaparecido, Alessandro actuaba como si ella fuera una molestia. Luana... solo espera, pensó, con una mirada sombría.Mientras tanto, Luana caminaba con elegancia hacia donde estaba Mateus.— ¿Estás cansada, hermanita? — preguntó él, notando el agotamiento en sus ojos. Lidiar con Alessandro exigía un estado de alerta constante que la agotaba.— Un poco — admitió ella.— ¿Quieres que te lleve?— No, tú eres el anfitrión, no puedes irte ahora. Llamo al condu
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