La luna llena colgaba baja en el cielo, su luz plateada derramándose a través de las ventanas de la cabaña. Caminaba de un lado a otro por el suelo de madera, mis pies descalzos golpeándolo con inquietud, la piel sonrojada y hormigueando con las primeras oleadas intensas de calor.Esta vez me había golpeado fuerte… más temprano de lo esperado, convirtiendo mi cuerpo en un horno de necesidad. Mi coño palpitaba sin descanso, mis jugos resbaladizos ya cubrían el interior de mis muslos, y cada paso enviaba descargas de dolor directo a mi centro. Apreté los puños, las uñas clavándose en las palmas, intentando controlarlo. Pero mi loba gemía dentro de mí, desesperada, exigiendo la polla de Kael anudándose dentro… para llenar el vacío.Él me observaba desde la cama, apoyado en un codo, su cuerpo desnudo parecía una escultura perfecta de músculos y cicatrices brillando bajo la luz de la luna. Esos ojos azules seguían cada uno de mis movimientos, oscuros por el hambre, con una sonrisa depredad
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