[PUNTO DE VISTA DE SALVATORE]“Dime, Sofía. Dime que estás aquí para arrodillarte otra vez. Desnúdate y suplícame que te tome. ¿Quién sabe? Quizás hoy tengas suerte.” Dije, inclinando la cabeza hacia un lado, observando su figura con lentitud y deliberación.“Dime por qué estás aquí, estoy bastante ocupado, como puedes ver”, pregunté, dirigiéndome ya hacia la puerta.Ya lo presentía. Había confrontado a Iris, justo como yo quería. Iris necesitaba un buen escarmiento. El miedo tenía la capacidad de poner a prueba la lealtad.“¿Por qué? ¿Por qué, Iris? ¿La has estado observando durante años? ¿Qué tenía ella que yo no tuviera, Salvatore? Mi hermana es ingenua e inexperta, pero yo... Puedo darte todo lo que deseas, solo tienes que decirlo.” Dijo, bloqueándome el paso.La miré en silencio un rato y me alejé de ella. No tenía nada que decirle. Porque su trabajo estaba hecho.—La mansión Moretti reinaba en una calma antinatural aquella noche, una quietud que hacía que cada sombra cobrara vi
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