Stacy se quedó un buen rato con el mensaje y volvió a mirar debajo del forro.Todo en ella le decía que lo dejara. Esa no era su caja, no era su dolor, no era su derecho.Pero alguien vigilaba esa casa. Alguien que no era Daniella. Y lo que fuera que hubiera debajo de ese forro podría ser la razón.Regresó al estudio y abrió el tercer cajón. Luego sacó la caja de nuevo.El forro era fino, una tela decorativa pegada sin apretar en las esquinas, y se despegó en un instante.Debajo: más fotografías, aún más antiguas. Y doblada debajo de ellas, una segunda carta… más corta, escrita con otra letra. De Richard.Tampoco debería leerla. Pero la leyó de todos modos, porque la primera línea la dejó helada.Helena… si alguna vez vuelves por él, que sepas que te dejé ir porque me lo pediste, y desde entonces he pasado cada día preguntándome si fue amor o cobardía. La carta no tenía fecha, pero el papel era lo suficientemente antiguo como para ser anterior a todo lo que ella sabía sobre esa famil
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