Perspectiva: AlexandraEl Atlántico Norte, frente a las costas de Maine, era un pozo de negrura y niebla helada.Nuestro yate, un navío de diseño furtivo pintado con pintura absorbente de radar, se balanceaba suavemente a dos millas náuticas de la isla Blackwood. La fortaleza de Lorenzo Costa se alzaba sobre los acantilados como una cicatriz de hormigón e impunidad, rodeada por muros perimetrales, cámaras térmicas y guardias armados hasta los dientes. Era inexpugnable para las agencias gubernamentales.Pero no para nosotros.Estaba de pie en el centro de mando del yate, una cabina revestida de paneles de acero oscuro y pantallas holográficas que iluminaban mi rostro con un resplandor azulado. Llevaba unos pantalones tácticos negros ajustados, una camiseta de cuello alto y unos auriculares de grado militar. Mis dedos volaban sobre el teclado, inyectando líneas de código malicioso en el servidor principal de la isla.—Cortafuegos exterior neutralizado —murmuré para mí misma, viendo cómo
Leer más