—Me equivoqué al dejarte vivir —lo interrumpió Elara, con una voz desprovista de cualquier enojo, que cargaba únicamente una fría y espeluznante finalidad.Se soltó de su agarre con la fuerza suficiente para hacerlo tropezar hacia atrás.—Me equivoqué al pensar que dejarte con vida para que te arrastraras en el fango como un sirviente sería suficiente para enseñarte cuál es tu lugar. Ese es el error que estoy admitiendo, Greene. Empaca tus cosas y vete de la Casa Blanca. No quiero volver a verte nunca más.—Ella...Elara se giró de inmediato como un látigo.—Mira, sí... me vengué de ti porque estaba furiosa por todo lo que trabajé por ti, ¡por lo mucho que quería que lo nuestro funcionara, por lo mucho que me importabas! Pero al final, me trataste con muchísimo desprecio. Te di todo, pero lo único que tú me diste no fue más que dolor, dolor y más dolor. Quiero decir, ¿por qué estoy siquiera dándote explicaciones? Pero supuse que debía hacerlo porque sigues teniendo la idea equivocada.
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