El conductor pisó a fondo el pedal del acelerador, y el motor rugió mientras la camioneta SUV blindada se abría paso entre el tráfico de la capital, dirigiéndose directo hacia las puertas de la Casa Blanca.
¡Voy a matar a ese bastardo! Nunca debí haberlo dejado con vida. ¿Por qué le salvé la vida?, pensaba frenéticamente hasta que el auto se detuvo. Bajó del vehículo en un estado de frenesí y se apresuró a entrar a la gran sala donde se encontraba ese desgraciado, todavía arrodillado frente a l