—¿Las riquezas? ¿El poder? —continuó Beatrice, clavando la espina directamente en sus deseos más oscuros—. Elara se va a convertir en Presidenta. ¿No has pensado en cómo sería la vida con Elara si la tuvieras de vuelta? Ya no serías un sirviente en las sombras, Greene. Estarías de pie justo al lado de la persona más poderosa del país. Piénsalo. ¿Por qué estás dejando que ese arrogante de Calvin o cualquier otro se quede con lo que fue tuyo durante doce años?
—Elara no quiere verme —se ablandó G