-¡Lu..ahh, Lucian! -gritó Bella cuando la palma de él impactó contra su culo por decimoquinta vez.Sus nalgas ardían de un rojo brillante, escociéndole ferozmente, mientras las lágrimas corrían libres por su rostro.Lucian notó que ella había alcanzado su límite. Se inclinó, arrastró la lengua lentamente sobre su clítoris y luego subió. Besó la piel tierna e inflamada, separándola con delicadeza.-Espera, no me he lavado... -gimió Bella, de repente cohibida.-Shh. No me importa -murmuró Lucian contra ella.Rodeó su ano con lamidas suaves, tomó el lubricante, vertió una cantidad generosa sobre ella y lo masajeó con caricias cuidadosas. Luego añadió más a su dedo y lo introdujo lentamente, con calma.Bella se mordió el labio ante la extraña intrusión... ni del todo placentera ni dolorosa, solo... nueva.Lucian introdujo un segundo dedo.-¿Cómo se siente, Bella?Ella soltó un pequeño gemido tembloroso, una mezcla de incomodidad y un leve placer.Añadió el tercero.-Oh, joder -jadeó ella,
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