La espalda de Bella se estrelló contra la puerta mientras rodeaba el cuello de Lucian con sus brazos y lo besaba como si estuviera famélica. No le dio oportunidad de abrir la puerta, ni espacio para pensar. Su boca era áspera, exigente, toda lengua y dientes.Él se separó con un aliento pesado. -Alguien nos verá. Déjame abrir la puerta, Bella.Ella no respondió. Solo enterró la cara en su cuello y mordió, chupando con fuerza la piel mientras él rebuscaba la tarjeta llave en su bolsillo. Logró pasarla, luego empujó la puerta, la metió adentro y la cerró de una patada.Bella le arrancó la chaqueta del traje de los hombros y la tiró a algún lado detrás de ella, luego fue directo a su camisa. Sus dedos trabajaron rápido, impacientes, desabotonando hasta que pudo separar la tela. Se inclinó y lamió una línea caliente y húmeda desde el centro de su pecho hasta su cuello, antes de morder con fuerza... los dientes hundiéndose profundo como si quisiera marcarlo, reclamarlo y lastimarlo un poc
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