ACTUALIDADDesde aquella camilla, Arnaldo continúa insistiendo en saber la verdad sobre el pequeño que, al parecer, se mantiene ajeno a lo que los adultos están discutiendo. Bueno, eso es lo que ellos creían.—Señor, lamento no continuar atendiéndolo, pues, mi responsabilidad es el área de cirugía y ya no tengo más nada que hacer aquí. —dijo Madison.—Espera… Arnaldo la tomó del brazo y la detuvo. Ella se volteó y le dio una merecida cachetada que le dejó rosada la cara.El pequeño, que estaba sentado en el sofá, al escuchar la discusión entre su mami y el hombre que está acostado en la camilla. Se levantó y fue en defensa de su mamá, ya que pensaba que ese hombre era un malvado que le quiere hacer daño a ella.—¿Mami, qué pasa, te quiere pegar este hombre? —preguntó el pequeño con inocencia, y se acercó a la camilla con una mirada fría… tan fría como la de su padre.—Tú, hombre malo, deja de molestar a mi mamá porque yo te daré una patada en el pecho. —Dijo el pequeño, señalán
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