HORAS DESPUÉS Tras el violento desplante en la escalinata, Valeria, al notar que Adrián avanza hacia el centro de la recepción con los dedos de Irina rozando de forma posesiva la tela de su esmoquin sastre, un torbellino de celos enfermizos y destructivos le carcome las entrañas, impulsándola a jugar una carta desesperada y sumamente peligrosa para quebrar, de una vez por todas, la insoportable armadura de hielo del capo ruso.Con pasos lentos, calculados y cadenciosos que hacen que el encaje negro de su vestido ajustado dibuje la turgencia de sus caderas con una sensualidad trágica, Valeria se adentra en el epicentro de la reunión de accionistas, deteniéndose justo ante un grupo de magnates financieros que controlan las constructoras fantasmas del este. Entre ellos resalta la silueta elegante de Christian Dupoint, el principal socio bancario del consorcio Volkov, un hombre de facciones afiladas y ojos felinos que observa el panorama con la suficiencia de quien domina los mercados d
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