Cuando la carroza de Somalia desapareció en la distancia, Asiget se mantuvo contemplando el camino.Contra todo pronóstico, sintió una profunda tranquilidad. Haber perdonado a su hermana y haberla ayudado, pese a todo el daño recibido, le permitió cerrar aquella herida sin resentimiento.Por primera vez en mucho tiempo, su conciencia estaba completamente en paz.Más tarde, cuando llegó la hora del almuerzo, se dirigió al comedor para compartir la comida con Raihan.—Todo lo relacionado con Zachary terminó. Lo mismo ocurrió con Somalia. Es un capítulo de nuestras vidas que, por fin, podemos cerrar y dejar atrás —declaró el albino.—Sí... finalmente se han ido. Pero, para ser honesta, no puedo dejar de preocuparme por Somalia —manifestó Asiget—. No dejo de preguntarme qué será de ella allá afuera. Habría preferido que se quedara aquí, pero decidió marcharse con él.—Somalia ya es una mujer adulta y saber lo que hace. Eligió el camino que quiere recorrer y ahora tendrá que enfrentarse a
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