Zachary golpeó los barrotes con frustración y terminó por alzar la voz, incapaz de soportar una palabra más.—¡Ya cállate! ¡Lárgate de aquí! ¡Déjame solo!Raihan respondió con una carcajada divertida por el arrebato del otro Alfa. —No todos los días un hombre tiene la oportunidad de decidir su propio destino. Estás frente a una elección importante, Zachary. Fíjate hasta dónde llega mi misericordia que soy yo quien te permite escoger, cuando, como el Alfa que yo sí soy, perfectamente podría decidir por ti sin consultarte nada. Sin embargo, como ambas opciones son igual de miserables, me resulta mucho más interesante descubrir cuál será la basura que prefieras elegir.Sin añadir nada más, Raihan dio media vuelta y abandonó el calabozo. Zachary permaneció de pie dentro de la celda, alterado por aquella conversación.La propuesta era absurda, humillante y desconcertante al mismo tiempo. Ni siquiera ese día fue enviado a la fosa de sangre. Raihan había decidido dejarlo solo, convencido de
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