~ Calista ~—El obispo dijo que nos enviarían a un nuevo sacerdote —dice papá, agitando su café—. Un exorcista.—Exorcista —tararea mamá—. El viejo sacerdote murió de un paro cardíaco, no de un ataque demoníaco como afirman. No necesitamos eso aquí. No hay demonios en este pueblo.No levanto la vista desde donde estoy sentada en la sala, pero escucho atentamente.Un exorcista.La palabra hace que mi corazón dé un vuelco.Porque si hay un demonio aquí, no es de la clase contra la que ellos rezan. Y si alguien se enterara de lo que le hice...En esta casa la fe tiene un horario: desayuno, oración, silencio, corrección. Mi madre comanda a los celadores como una general. Mi padre se trae la iglesia a casa, como si esta nunca lo soltara.Incluso mi hermano Jason, a sus diez años, ya pertenece a algo sagrado.¿Y yo?La llevo puesta como un disfraz. Tela, silencio, obediencia.Tengo veinte años, soy alta, pálida y tengo curvas sepultadas bajo vestidos holgados que se tragan cada centímetro d
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