La reunión legal se celebró dos semanas después en la sala de juntas del piso 28 de las oficinas centrales de Montiel-De la Vega. El aire estaba cargado de tensión.Valeria y Mateo llegaron juntos, tomados de la mano. Ella vestía un traje pantalón blanco impecable, el cabello suelto y una expresión serena que ocultaba los nervios que le apretaban el estómago. Mateo llevaba camisa negra y pantalones oscuros, con esa presencia fuerte y tranquila que siempre lo acompañaba.En la sala los esperaban Ramón Montiel sentado a la cabecera, dos abogados de la familia y, al otro extremo de la mesa, Alejandro con su propio equipo legal. El ambiente era frío, casi asfixiante.Ramón fue directo al grano, sin saludar.—Esta reunión es para resolver de una vez por todas este escándalo que está afectando a la empresa. Alejandro ha presentado documentos que sugieren que el matrimonio fue forzado por intereses empresariales. Los inversionistas exigen una solución inmediata. O anulamos el matrimonio y vo
Leer más