—¿Ethan? ¿Ethan?!La voz de la esposa lo llama con urgencia, arrancándolo de un lugar oscuro.Ethan despierta sobresaltado. Abre los ojos de golpe y se sienta en la cama, jadeando, como si hubiera emergido de una pesadilla profunda. El cuarto está en silencio, envuelto por la penumbra de la madrugada. A su lado, su esposa lo observa con preocupación.—Amor, ¿qué fue eso? —pregunta suavemente, tocando su hombro.Él pasa las manos por el rostro, intentando entender qué es real. El sudor corre por su frente y la almohada está empapada. Su respiración, aún agitada, delata el impacto de lo que acaba de vivir o soñar.—¿Era solo un sueño? —murmura para sí mismo, con la voz temblorosa y ronca.—Estás temblando… —comenta Rafaela, acercándose más—. Ethan, ¿qué pasó?Él cierra los ojos por un instante y respira hondo, intentando recuperar el control. El pecho sube y baja rápidamente, como si aún estuviera huyendo de algo invisible.—Fue solo una pesadilla… —repite, casi en un susurro—. Pero par
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