—¿Ethan? ¿Ethan?!
La voz de la esposa lo llama con urgencia, arrancándolo de un lugar oscuro.
Ethan despierta sobresaltado. Abre los ojos de golpe y se sienta en la cama, jadeando, como si hubiera emergido de una pesadilla profunda. El cuarto está en silencio, envuelto por la penumbra de la madrugada. A su lado, su esposa lo observa con preocupación.
—Amor, ¿qué fue eso? —pregunta suavemente, tocando su hombro.
Él pasa las manos por el rostro, intentando entender qué es real. El sudor corre por