—Voy contigo —dice Ethan, decidido.—No es necesario —responde ella, con suavidad, intentando disimular el nerviosismo.—Pero, hija… —insiste él, con la mirada preocupada.—Necesito resolver esto sola, padre —dice, mirándolo con dulzura.—No quiero que enfrentes esto sin apoyo.—Lo sé. —Ella sonríe, tocándole el brazo. —Pero te prometo que, en cuanto sepa de qué se trata, te llamo y te cuento todo.—¿Lo prometes de verdad?—Lo prometo —responde con los ojos brillando, no de lágrimas, sino de valentía. —Esta vez, voy a hacer todo diferente. No voy a esconder nada.Se abrazan con fuerza una vez más.Ava se aparta y se dirige al coche. Al girar la llave en el encendido, intenta mantener el enfoque, pero el corazón late acelerado. El camino hasta la empresa es corto, pero el nerviosismo que la consume hace que cada kilómetro parezca interminable.Al estacionar frente a la empresa, permanece unos segundos dentro del coche. Las manos siguen temblorosas sobre el volante, mientras el pecho la
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