Cuando está a punto de poner en marcha su coche, Ava nota un vehículo estacionando unas plazas más adelante. Lo reconoce de inmediato: es el coche de Doris. Instintivamente, observa con discreción mientras la mujer baja, con una expresión visiblemente abatida.
«¿Qué estará haciendo ella aquí?» —piensa, sorprendida, recordando lo raro que era que Doris saliera de casa.
Movida por una curiosidad difícil de contener, Ava baja del coche y, manteniendo cierta distancia, decide seguirla. Ve a Doris e