—Juro por Dios —murmura David, enfadado, mientras yo me aparto de él sorprendida y miro hacia el pasillo en lugar de enfocarme en él—. Les diré que se vayan.Camina decidido hacia la puerta, sin importarle que solo lleva puestos los bóxers. Probablemente sea Marcus o Theo, trayendo algo innecesario que perfectamente podría esperar un par de horas.Abre la puerta de un tirón, listo para gritarle a…Rhys.—Joder, ¿siempre abres la puerta así? —bufa, cubriéndose dramáticamente los ojos con la mano izquierda.—¿Qué quieres? Te dije que hablaríamos——En un par de días, sí, lo sé. Pero hay cosas que requieren atención más urgente —dice Rhys, levantando la mano derecha, en la que lleva varios carpetas de manila.David se las arrebata de la mano y camina por el pasillo, dejando la puerta abierta para que Rhys entre solo. Cosa que, por supuesto, hace.Salgo de la cocina, sosteniendo mi taza con la mitad del café que no se derramó en el suelo, y sonrío.—Hola, tío Rhys —saludo.—Vale, clarament
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