Malcolm cae al suelo con un golpe seco, completamente noqueado, y yo jadeo mientras miro a los ojos de David.
Antes de dirigirme a él, agarro el brazo de Malcolm y lo arrastro a un lado. Cojo unas bridas de repuesto que hay en el suelo y le ato las muñecas y los tobillos, luego lo aseguro a la pata de la mesa contra la pared.
Después me acerco a David y me arrodillo frente a él, mirándolo desde abajo. Tiene una expresión en los ojos que no logro identificar, pero que me pone nerviosa. Su mirada