Cuatro horas después, me miro en el espejo, examinando con atención el vestido que he elegido. Es favorecedor, de un rojo oscuro que se ajusta a mi figura sin hacerme sentir incómoda. Tiene un escote redondo y cae justo por encima de las rodillas. Lo suficientemente elegante para una cena fuera, pero lo bastante casual para pasar tiempo con un amigo.
Aunque Ethan no siempre fue solo eso.
Es la única persona, aparte de David, que consiguió que aceptara hacer de sumisa para él durante mi tiempo e