Scarlett Valenti.Después de llenar de besos a Liam a modo de despedida, bajé corriendo las escaleras y salí de la mansión como si el diablo me estuviera persiguiendo para robarme el alma. Sabía que Andruw estaba enojado y no quería seguir tentando mi suerte haciéndolo esperar.— Lo siento, lo siento... Ya estoy aquí — me apresuré a decir cuando llegué junto al auto.— Buenos días, señora — me recibió el chófer con una gran sonrisa, claramente divertido, probablemente por el contraste que Andruw y yo representábamos: él, arrogancia y elegancia desmedida. Yo: desastre, caos y malas decisiones por doquier.Tardó solo un par de segundos en abrir la puerta para mí. Abordé el auto enseguida, percatándome de que el vehículo ya se encontraba encendido con el motor en ralentí. El chófer ocupó su lugar, poniendo el auto en marcha casi de inmediato.Por instinto, mis ojos se posaron en Andruw. Tenía la mirada fija en la ventanilla, claramente ignorándome. Su perfil era duro, su mandíbula tensa,
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