Capítulo 102. Valiosa información.
El eco de la respiración agitada aún flotaba en la habitación, mezclado con el aroma a perfume y el rastro del deseo recién consumado.Alexander se estiró sobre las sábanas de seda, sintiendo una ligereza casi desconocida.Melissa tenía ese don; sabía exactamente dónde presionar, qué decir y cómo moverse para que él olvidara, aunque fuera por una hora, la guerra fría que libraba en el mundo de los negocios.Para él, ella era el escape perfecto, la válvula de escape a una rutina asfixiante. Sin embargo, el destino tiene una forma retorcida de interrumpir el descanso.Melissa, envuelta en una bata de seda que apenas cubría lo necesario, caminaba hacia el baño, ansiosa por el calor del jacuzzi.Alexander, aún en un estado de sopor placentero, se incorporó para buscar su saco, que había quedado tirado en una silla.Al levantarlo, el peso de su teléfono provocó un movimiento torpe; una notificación vibró con insistencia y, en el forcejeo por silenciarla, su billetera resbaló al suelo, abrié
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