Punto de vista de AidanEl cuerpo de Sun se estremeció por completo, entregándose al clímax con un gemido ahogado, no pude contenerme más, solté un gruñido ronco y me hundí una última vez en su calor, dejándome ir por completo mientras el mundo entero parecía dar vueltas a nuestro alrededor.Nos quedamos así por un par de minutos, esperando a que nuestras respiraciónes se calmaran, poco a poco, Sun abrió los ojos, y me empujó suavemente del pecho. Su rostro estaba completamente encendido.—Aidan... Muévete —susurró— Dios mío, no puedo creer que hayamos hecho esto aquí, vístete, por favor.Sonreí de medio lado, sintiendo una tremenda oleada de satisfacción, me alejé despacio hacia el baño para asearme, en cuanto salí, ella entró.—Te lo dije, preciosa —le recordé, en cuanto salió, acercándome para darle un beso en la nuca— no pienso darte tregua.—Eres un demonio, Volkov —protestó ella, aunque vi cómo sus labios se curvaban ligeramente— ahora camina, tenemos que volver al trabajo. Meno
Leer más