Punto de vista de AidanDías después, llegué a la mansión temprano, había cancelado mis dos últimas reuniones en el corporativo. Abrí la puerta y me dirigí hacia la sala, mi familia estaba allí, Claret, la madre de Sienna, estaba sentada en un sillón, se veía mucho más recuperada, el médico ya la había desconectado de la intravenosa y los aparatos, y aunque los moretones de su cara seguían de un tono amarillento, estaba sonriendo. Sienna estaba sentada sobre la alfombra, armando una pista de carreras con bloques de plástico junto a Leo.Me quedé en silencio, observándolos, Leo levantó la vista y me vio.—¡Papá! —gritó.Soltó los bloques y corrió hacia mí, me agaché para recibirlo, lo levanté del suelo, cargándolo.—Hola, campeón —le dije— ¿Qué estás haciendo?Leo me miró muy serio y me puso un tiranosaurio rex de plástico verde en la mano.—Ten —me dijo— es para ti, para que me ayudes a cuidar a la abuela, papá. Porque los dinosaurios grandes asustan a los monstruos.Apreté el jugue
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