Punto de vista de Aidan
Me preocupé al ver mal a Leo, era un niño muy sano y si se había puesto así, era porque algo estaba pasando, llamé al doctor Vargas para que lo revisará.
Leo dormía, el niño ni siquiera se movió cuando el médico le levantó la camisa para palparle el abdomen, ni cuando le revisó las pupilas con una linterna. Su respiración era lenta y su rostro seguía un poco pálido.
Sienna estaba parada a un lado de la cama.
—¿Y bien, doctor? —pregunté, cruzándome de brazos— ¿Por qué no