El aura oscura que emanaba de esa presencia gritaba una sola cosa: Peligro.Ella no había visto a esa persona, pero no necesitaba que se lo dijeran para saber que era él.Estaba allí.Oh, cielos.Aún no había mostrado su rostro, pero podía sentirlo. Su presencia llenaba la habitación como una segunda oscuridad, más pesada que la que sus ojos no podían atravesar, presionando contra su piel, sus pulmones, el fondo de su garganta.Podía sentir su mirada sobre ella incluso en las sombras, casi como un roce, y no podía reprimir los escalofríos que se le erizaron por cada centímetro de su cuerpo, ni silenciar los latidos de su corazón, que estaba segura de que él podía oír.Porque él era un vampiro.Y los vampiros podían oír un latido a kilómetros de distancia.Ella lo sabía. Sabía mucho sobre su especie, más de lo que la mayoría de la gente en Elowyn se molestaba en aprender. Había leído muchos libros sobre ellos porque necesitaba saber más sobre las criaturas a las que iba a espiar.Lo qu
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