—Voy al baño un momento —susurró Adaline a Tessa.
—¿Quieres que te acompañe? —se ofreció ella, pero Adaline negó con la cabeza.
No sabía por qué, pero ese día se sentía extraño… o, más bien, fuera de lo normal. Encontrarse con Duncan y Altezza le daba la sensación de que no había sido una simple coincidencia, sino algo planeado.
La cuestión era… ¿quién lo había planeado?
Que Altezza y Duncan almorzaran juntos no tenía nada de raro; eran compañeros de trabajo. Lo mismo ocurría con Duncan y Tessa