YELENA“Hola, cariño.”Su voz me llegó de nuevo. Era suave, tranquila y familiar.Entonces su aroma me invadió como si me hubiera estado esperando todo el día… pino, aire nocturno, algo salvaje bajo él. Mi cuerpo reaccionó antes que mi mente. Me quedé paralizada con la bolsa a medio camino del hombro, el corazón latiéndome con fuerza.No me giré.No quería.No lo esperaba. Ni siquiera oí la puerta. Un momento antes estaba sola en mi oficina, la ciudad zumbando fuera de las ventanas, lobos pasando, ascensores rugiendo, sirenas cantando a lo lejos. Al siguiente, estaba detrás de mí como si siempre hubiera pertenecido allí.Me quedé así un segundo de más.Entonces me giré lentamente, porque no podía quedarme congelada para siempre.“H-Hola”, dije, intentando sonar enfadada. Intentando sonar serena.Fracasé en ambos intentos. Estaba allí de pie, como si el lugar fuera suyo. Como si las paredes del hospital se hubieran construido a su alrededor. Llevaba pantalones y camisa negros. Su cabel
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