YELENAEmpezamos a comer de todos modos.Tragué saliva, fingiendo que la comida era lo único que me importaba. Nyra se sentó a mi lado, con el tenedor intacto. Sabía que ella también lo sentía, esa pesadez en la habitación, como si la luna nos oprimiera.Aun así, me obligué a masticar, a actuar con normalidad, incluso cuando Livia se inclinó hacia Tristan como si intentara fundirse con él. Le acarició el brazo con los dedos y susurró algo que no alcancé a oír. Luego cogió un trozo de carne e intentó darle de comer.Él frunció el ceño, pero aun así abrió la boca. Apreté el tenedor con fuerza.Claro que lo hizo.En vez de eso, miré mi plato. No importaba. Ese dolor dentro de mí... ese ardor que tanto odiaba no debería existir. ¿Por qué seguía sintiendo algo al verlos? ¿Cómo pude pensar que la dejaría? ¿Que dejaríamos de vivir como extraños con un pasado en común? Reprimí la sensación y me concentré en la comida. Solo mastica. Traga. Respira.«Está delicioso, como siempre», comentó el S
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