La pregunta del abuelo Morris se posó suavemente en la habitación."Entonces", dijo, inclinándose un poco hacia adelante, con las manos apoyadas sobre el pomo de su bastón, "¿cómo salió todo?"Por un momento, Mia no respondió.El vapor de su té ya se había desvanecido en finos hilos. Sus dedos rodeaban la taza aún caliente, aunque no había dado ni un solo sorbo. Al otro lado de la sala, Nathan y Noah dormían sobre la alfombra, sus pequeños cuerpos rendidos por el sueño entre juguetes esparcidos.Los observó unos segundos más antes de hablar."Se terminó."Chris se acomodó ligeramente en el sillón, pero no la interrumpió.La abuela Morris inclinó la cabeza."¿Terminó cómo, querida?"Mia levantó la vista."Recuperé la empresa."Siguió un breve silencio.El abuelo Morris se recostó despacio, asimilando sus palabras."Bueno", murmuró, "eso suena como una victoria.""No se siente como una."La abuela Morris tomó su taza de té."Las victorias rara vez se sienten así cuando tienen un precio.
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