Manada de la sombra lunar*Layla, embarazada, estaba sentada mientras su criada le masajeaba las piernas.La voz de Layla era un quebradero de cabeza, cargada de dolor y frustración.—¿Estás loca? ¿No puedes hacerlo con cuidado? —gritó, con los ojos llenos de ira.Su criada, Lia, se quedó paralizada, con las manos suspendidas sobre los tobillos hinchados de Layla.—Lo siento mucho, mi señora —se disculpó Lia con voz temblorosa—. No quería hacerte daño.El rostro de Layla se contrajo de incomodidad; su vientre de embarazada se marcaba bajo su ajustado vestido.—Ten más cuidado, entonces —espetó, con la respiración agitada—. No quiero que mi bebé sufra por tu torpeza.Lia asintió, con los ojos llenos de lágrimas.—Sí, mi señora. Tendré más cuidado. —Reanudó el masaje, con un tacto suave y reconfortante, pero la tensión de Layla persistía; su cuerpo estaba rígido por el dolor y la ansiedad.Ethan irrumpió en la habitación, con los ojos llenos de ira.—¿Qué has hecho otra vez, Layla? —tro
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