El coche de Noé entró en el castillo y los guardias salieron apresuradamente antes de abrirle la puerta.Cuando Noé salió del coche, los guardias hicieron una reverencia, con rostros serios y profesionales."Bienvenido, Su Majestad", lo saludaron, pero Noé los ignoró antes de entrar al castillo."Su Alteza... todos están esperando", le dijo su guardia.Noé asintió secamente, con expresión indescifrable. "Lo sé, Marcus. No llego tarde, ¿verdad?", preguntó con voz firme pero pausada."En absoluto", respondió, y se dirigieron a la sala del trono.Los Ancianos ya estaban sentados y se pusieron de pie de inmediato.Cuando Noé tomó asiento en el trono, su mirada penetrante recorrió la sala, dirigiéndose a los Ancianos que se habían levantado para mostrar respeto. El ambiente estaba cargado de expectación, y la importancia del propósito de la reunión era palpable.—Ancianos —comenzó Noé, con su voz grave que resonaba con fuerza—. Confío en que todos sepan por qué nos hemos reunido hoy aquí.
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