Rosselyn… No supe en qué momento dejé de pensar, solo en qué momento dejé de resistirme.Porque un segundo antes estaba enojada, reclamando, recordándole que casi me había matado… y al siguiente sus labios estaban sobre los míos. En ese instante todo lo demás dejó de importar, su forma de besar no fue suave ni paciente, fue intensa, urgente, como si estuviera intentando probar algo, como si necesitara sentir que seguía ahí, que yo seguía ahí, y no lo aparté, no pude, porque algo dentro de mí respondió de inmediato, mis manos se aferraron a su camisa casi sin darme cuenta, devolviéndole el beso con la misma fuerza, con la misma rabia contenida que había entre los dos.Su mano subió a mi rostro, sosteniéndome con firmeza, como si temiera que volviera a alejarme, y cuando me acercó más a él sentí su respiración mezclarse con la mía, pesada, irregular, y eso solo hizo que mi corazón latiera más rápido, más fuerte, como si quisiera salirse de mi pecho.—Yo… —intenté decir contra sus labio
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