Sería grueso y enorme. Pensó. Y tierno y rudo a la vez, sabiendo exactamente cómo presionar su piel, estimular sus puntos sensibles, llevarla al orgasmo perfecto una y otra vez con su lengua, sus labios, sus dedos, sus manos y ese pene hermoso y venoso.Ahora tenía un rostro para sus fantasías de trío: el de Asher. ¿Por qué no? Vive un poco, Kimberly. Pensó. Nadie sabía lo que pasaba en la intimidad de su mente, en su ducha, y mientras suspiraba profundamente, liberada de toda la presión, sintió un calor y una dicha familiares que la invadían mientras el agua pulsaba en su alma, su clítoris clamando por más, sus dedos entrando y saliendo de su apretada vagina no con prisa, sino lentamente, acariciando ese punto en la parte superior que siempre la hacía apretar un poco más, que le cortaba la respiración, que la hacía imaginar que eran los dedos de Asher los que estaban dentro de ella. "Mmmmm", imaginó a Asher gimiendo en su oído, su cuerpo grueso y fibroso de corredor deslizándose jun
Leer más