Narrado por Victor..... Ya van quince días. Quince días sin malas miradas clavándose en mi espalda. Quince días sin que una mano brusca me agarre del brazo para obligarme a ir a algún lado. Quince días sin órdenes dichas con ese tono frío que no admite respuesta. Las empleadas solo vienen a limpiar. La cocinera entra temprano, prepara la comida y desaparece sin decir demasiado. Nadie me habla más de lo necesario. Y, extrañamente… eso me da paz. La casa sigue siendo una prisión, lo sé. Las puertas siguen vigiladas, los hombres siguen armados y el portón principal continúa cerrándose con un ruido metálico que me recuerda cada día dónde estoy. Pero al menos ahora me dejan respirar. Por las tardes salgo al jardín. Ahora quise venir más tardé. El mismo jardín donde Lorena me empujo, todo, se ve hermoso, me sorprende que haya algo así ya que no me imagino a Víctor mandando a poner un jardín, está demasiado cuidado, con arbustos perfectamente recortados y rosales que
Leer más