025: TACONES VOLADORES.—¿Cáncer de pulmón? —exclamé impactada y con mis ojos abiertos en su máxima capacidad. Mi mamá solamente asentía con la cabeza mientras mantenía la vista gacha. Yo me mantenía aturdida, sorprendida, y perturbada por la increíble noticia tan lamentable. Ambas estamos sentadas en su cama y yo simplemente no sabía qué hacer ni decir.—Pero... ¿cuándo? ¿cómo pasó? ¿cómo es que apenas me estoy enterando? —mis palabras eran las de una persona en negación, alguien que le costaba mucho aceptar la realidad. —Me enteré hace apenas dos semanas. Fue por eso que decidí venir a verte. —confesó mi madre siendo muy valiente, porque no lloró, no había lágrimas en sus ojos, solo había una resignación absoluta, como si hubiera aceptado su destino. —Quiero pasar el poco tiempo que me queda, contigo. Quiero recuperar el tiempo perdido, si es que aún es posible. —Si, si es posible. —dije quebrándome por completo. Mis ojos se inundaron de lágrimas y mi garganta atravesó un nudo q
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