016: EL HOMBRE PERFECTO. Helarya abrió la puerta de mi oficina y entró como toda una diva. Tenía unas gafas de sol, botas altas de color negro, un vestido blanco, y una bufanda de terciopelo que parecía estar hecha como plumas de algún animal.Traía una sonrisa en su rostro y cualquiera que no la conociera diría que en ese momento estaba muy tranquila. Pero Lyon y yo sabíamos que por dentro estaba muriéndose de la rabia al ver todos esos globos, flores, y bombones de chocolates.Su sonrisa era gigantesca y fingida, pero su movimiento corporal la delataba. Yo sabía que por dentro ella estaba maldiciendo mi nombre. Di un paso hacia atrás y no puedo negar que por un momento sentí algo de preocupación. Si había intentado enviar a Gissel a la cárcel solamente por hablar con Lyon, ¿qué sería capaz de hacerme a mí por recibir todas esas atenciones, regalos, y detalles por parte de su esposo?—Mi amor... —Helarya llegó frente a nosotros y se colgó del brazo de Lyon. Lyon la esquivó y fue n
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