C85-ARRESTO DOMICILIARIOZayd le hizo el amor varias veces más durante esa noche larga y ardiente. Era como si no pudiera saciarse de ella. Cada vez que pensaba que ya había terminado, volvía a endurecerse al sentir su cuerpo cálido y estrecho, y la tomaba de nuevo con esa mezcla de hambre insaciable y control oscuro.Mariam gemía su nombre con voz débil, exhausta, hasta que finalmente, casi al amanecer, le suplicó piedad entre lágrimas de placer abrumador.—Zayd… por favor… no puedo más… —susurró temblando.Él la miró, respirando agitado, y por fin se detuvo. La abrazó con fuerza contra su pecho y la dejó descansar, besando su cabello con una posesividad que no desaparecía ni en el cansancio.Horas después, el sol del desierto ya se colaba con fuerza por las altas ventanas cuando Mariam despertó. Frunció el ceño por la luz y abrió los ojos lentamente. Lo primero que vio fue la espalda poderosa de Zayd, solo llevaba un boxer negro ajustado que marcaba sus muslos musculosos. Estaba de p
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