Relato 4: Pecado andanteElla se puso de pie cuando su respiración se calmó, cuando sus mejillas volvieron a tenerirse de su color natural, y vio en él sus pupilas dilatadas, sin embargo, no iba a dar un paso más. Se puso una de las camisas de ahí, una que no dejaba nada a la imaginación.No pensaba dar un paso hasta que lo diera él, y por su mirada, por la forma en la que su cuerpo se movía agitadamente, por sus labios entreabiertos… Elena estaba segura de que ese paso, no tardaría.—Tiene toda la razón padre, he sido una chica mala. Y merezco un castigo por tentarlo, por hacer que en su mente ahora será imagen de una pecadora sin remedio. Ella agarró el pomo de la puerta, y la abrió un poco. A los pocos segundos la mano de Mike empujó la puerta cerrándola con fuerza, una fuerza que no previó tener para una situación así. Ese fue el punto de quiebre definitivo. Él que se mantuvo durante quince años de abstinencia forzada y disciplina reventó en un instante. Mike soltó un gemido a
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