Capítulo 45: Solo un caparazón vacío.Una semana después de su encuentro con Daisy, Richard llegó a su empresa con ojeras profundas y las manos temblorosas. Había pasado días intentando salvar lo que quedaba de su imperio, llamando a socios, suplicando a bancos, buscando inversores desesperadamente. Cuando entró al edificio, notó algo extraño. La puerta de su oficina estaba abierta.Dentro, tres hombres con trajes impecables revisaban documentos. Eran funcionarios judiciales.—Señor Town—dijo uno, con una carpeta en la mano—. Tenemos una orden de embargo. Todas sus propiedades están siendo confiscadas por deudas impagas y fraude fiscal.—¿Qué? ¡Eso es imposible! —exclamó, arrebatándole el documento.—El juzgado ha dictaminado que sus activos serán subastados para cubrir las deudas con el banco y con el fisco.Richard intentó llamar a su abogado con dedos temblorosos, pero el teléfono sonó vacío, de repente su propio teléfono vibró.Era el banco.—Señor Town, lamentamos informarle que
Leer más