Capítulo 42: Destruyéndolo sistemáticamente
—¿Daisy? —la voz de Sofía sonaba agitada—. ¡Gracias a Dios! ¿Estás bien? ¿Qué pasó anoche? ¡¿Cómo es eso que vives con el jefe?!
Daisy se tensó, sus dedos apretando el auricular. Las palabras se atascaron en su garganta.
—Yo... bueno... es que... —balbuceó, sin saber cómo explicar su situación.
—¡Ni siquiera me dejó despedirme! —continuó Sofía sin darle tiempo a responder—. El jefe apareció como un tornado, golpeó al chico de hockey en la cara y te