Capítulo 59: La única.Hace 4 años.El salón de baile de la gala benéfica resplandecía bajo la luz de las arañas de cristal. Cassian, con un traje impecable y la arrogancia de quien se sabe dueño del mundo, observaba a la multitud con tedio.Fue entonces cuando la vio. Ella estaba de pie frente a un monumental arreglo de orquídeas blancas, admirándolo con una melancolía que lo cautivó al instante. Isobel no caminaba, se deslizaba; ella poseía una fragilidad elegante que contrastaba con la fuerza que él proyectaba.Y Cassian, llevado por un impulso irracional, se acercó a ella por detrás.—Parece que has encontrado algo más interesante que la compañía de esta noche —le susurró al oído, con un tono peligrosamente coqueto.Ella no se asustó. Se giró lentamente, clavando en él unos ojos grandes y tristes que lo desarmaron. No hubo timidez en su mirada, solo una curiosidad directa.—A veces, las cosas más bellas son las que están quietas, sin intentar impresionarte, ¿no crees?En ese pre
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