CAPÍTULO 32. El comienzo de la pesadilla
—*—HAWK—*——Seth, ¿no se supone que deberías estar en el campo de entrenamiento?Mis ojos se cierran por instinto porque solo quiero despertar y que todo sea una puta pesadilla. Pero no, la pesadilla tiene nombre y es Britney, en carne y tacones.Britney Cunnigham, heredera de una de las fortunas más grandes de la ciudad. Caprichosa por naturaleza, sofisticada, toda una damisela de sociedad, de las que no se ensucia las manos porque tiene el teléfono de quienes se las ensuciarían por ella sin pensarlo dos veces.El simple hecho de que esté aquí ya es una mala noticia, y su voz nasal y chillona me taladra los oídos.—Hola, amorcito.—¿Qué mierda haces aquí, Britney? ¿Te perdiste camino a tu mundo perfecto o viniste directamente a joderme el día? —escupo y ella sonríe como si acabara de decirle algo encantador.Siempre es así con Britney, jamás se ofende cuando debería, solo calcula cuándo la ofensa pueda ser más productiva para ella.—Vine a ver a mi prometido —responde acercándose—. P
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