CAPÍTULO 31. Nada que no haría
—*—HAWK—*—
Mi corazón da un vuelco más allá de lo explicable. Esa cuenta estaba en cero, ¿por qué ahora…?
Suelto la mochila mientras me restriego la cara. Intento encajarlo pero no puedo, porque eso solo me hace más culpable.
—¡Dime que no te perdiste la entrega del trabajo por mí, bizcochito! —espeto mirándola furioso y veo la forma en que se tensa.
—No la perdí, solo… la atrasé. Puedo volver a presentarlo en tres semanas…
—¡Pero debías presentarlo hoy, Jo! ¡Hoy! ¡No debiste perder esa oportun